diumenge, 30 de juny de 2013

A La Vuelta De Una Esquina Cualquiera

Cuando era pequeño mi madre me mimaba con una marca de arroz llamada “tío Ben”. Lamentaba mucho cuando se terminaba el paquete, por lo gustoso que era. Hoy en día el “tío Ben” ha cambiado de fisionomía y ha asociado su nombre con otra clase de producto alimentario: el suministro de dinero líquido a los inversores de todo el mundo. Hasta aquí todo bien.

Pero en el último mes esta cara tan emblemática de la marca “Reserva Federal” parece más cansada, y de hecho nos ha explicado que muy pronto empezará a fabricar su producto en cantidades cada vez más escasas.

Como consecuencia de esta noticia tan indeseada, los mercados de todo el mundo han tenido un brote serio de gripe primaveral. Los más tocados han sido los países emergentes, pero el impacto se ha hecho sentir en el precio de los bonos gubernamentales a lo largo de toda la periferia de Europa. De momento no se puede decir que las brasas de la crisis se estén encendiendo otra vez. Pero con situaciones muy delicadas a la vista, tanto en Grecia como en Portugal, es evidente que las flamas puedan volver a resurgir en cualquier momento, provocadas, por ejemplo, por un susto sobre la fiabilidad de los números fiscales de un país.

Y precisamente esta misma semana un susto de este calado ha llegado a oídos de los mercados. Esta vez se refiere a Italia, un país que no menos que Grecia disimulaba sus números de déficit por medio de unos derivados financieros para entrar en el euro. Además, analistas de Mediobanca han advertido que la creciente tasa de morosidad entre las grandes empresas italianas puede significar que el país necesite un rescate de aquí a seis meses.

De momento todo ha quedado en un susto, pero muchos líderes Europeos dan la sensación de estar sobre confiados, diciendo una y otra vez que lo peor de la crisis ya ha pasado, inconscientes del problema que se puede hallar ahí, esperándolos a la vuelta de una esquina cualquiera.

L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 30 de juin de 2013 en el suplement Dinero

diumenge, 16 de juny de 2013

La Segunda Batalla de Termopila

El mea culpa del Fondo Monetario Internacional admitiendo que había incurrido en graves errores entorno al rescate griego de 2010, es tanto bienvenido como preocupante. Según ellos, sus técnicos ya eran conscientes en el momento de diseñar el programa, de que la deuda soberana griega no era sostenible y necesitaba una reestructuración.

No obstante, el FMI hizo unas proyecciones excesivamente optimistas cuyo objetivo era enmascarar esa cruel realidad para evitar que la crisis griega se extendiese por toda Europa. Resultado: pagaron pecadores por otros pecadores…. y pasó lo que pasó.

Esta noticia es inquietante por dos motivos. En primer lugar esta misma semana el FMI ha acordado el pago de 657,5 millones de euros a Portugal como parte de su rescate, y en su informe acompañante ha dicho que el país progresa adecuadamente. Sin embargo, con una deuda soberana de más de un 120% del PIB y una deuda privada de más de un 250% no son pocos los expertos que piensan que este país, al igual que Grecia, tiene una cantidad de deuda impagable por lo que una eventual reestructuración es inevitable. O sea ¿no estaría el FMI recurriendo en el mismo error a pesar de su autocrítica?

En segundo lugar hay que reconocer que Grecia, a pesar de todos sus errores, ha pagado un precio muy alto. Y siguiendo la línea argumental del FMI, ¿no ha pagado este precio, en parte, para dar más tiempo a otros como sus antecesores espartanos en la batalla de Termopila?

Por lo tanto ¿no sería lógico que el país cobre algún tipo de recompensa por sus esfuerzos? Digo esto, porque en otro documento recientemente emitido, la organización multilateral llega a la conclusión de que la deuda griega – debido a un deterioro inesperado - está una vez más en una línea insostenible y por lo tanto necesitará otra reestructuración antes de finales de 2014. Dadas estas circunstancias, y el servicio prestado, no estaría de menos que los otros países miembros de la Zona Euro perdonasen una parte del dinero prestado. ¿O es que la palabra solidaridad no se aplica en estos casos?

L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 16 de juny de 2013 en el suplement Dinero

diumenge, 2 de juny de 2013

¿Sociedades de Decrecimiento?

El año pasado España alcanzaba un hito histórico: el número de habitantes bajó por primera vez en la historia reciente. Fue la primera vez, pero no será la última debido al cambio de tendencia en los flujos migratorios.

Durante los primeros años de este siglo, la población del país subió de forma extraordinaria debido a la fuerte demanda de mano de obra para alimentar el boom inmobiliario: casi seis millones de personas llegaron en una década. Sin embargo, ese aumento brusco escondía una realidad subyacente muy diferente, que era que la población estaba a punto de tocar su límite, con los nacimientos apenas compensando las defunciones.

En estos momentos, y a raíz de la crisis y del colapso en el mercado laboral, los flujos migratorios han tomado otro rumbo, por lo que de ser un país importador de población, España ha pasado a ser un país exportador muy potente, con la consecuencia de que el declive de habitantes que se había frenado en la primera década ahora empieza a acelerarse, y de forma considerable. Es más, la bajada actual no es simplemente coyuntural o cosa de un año raro, sinó que marcará una tendencia que por lo menos durará décadas.

Una consecuencia de ese cambio es que el crecimiento de tendencia de la economía bajará de forma paralela con la población activa. En estos momentos ese impacto apenas se nota debido al alto nivel de población en paro, pero a medio plazo el impacto de una fuerza laboral disminuyendo continuamente se notará de forma importante. A partir de ahora se necesitará cada año un aumento en la productividad simplemente para compensar la pérdida de potencia en la fuerza laboral, y estará por ver si ese aumento anual será suficiente para dar un mínimo de crecimiento positivo de forma sostenida. A pesar de que la mayoría de la ciudadanía y los formuladores de políticas de crecimiento económico todavía no se han dado cuenta, una decisión colectiva tomada hace décadas tal como disminuir la natalidad muy por debajo de niveles necesarios para mantener una población estable y tener un país más pequeño está posiblemente a punto de poner en realidad el sueño de muchos ecologistas: la inauguración de una sociedad de decrecimiento.


L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 2 de juny de 2013 en el suplement Dinero