El año pasado España alcanzaba un hito histórico: el número de habitantes bajó por primera vez en la historia reciente. Fue la primera vez, pero no será la última debido al cambio de tendencia en los flujos migratorios.
Durante los primeros años de este siglo, la población del país subió de forma extraordinaria debido a la fuerte demanda de mano de obra para alimentar el boom inmobiliario: casi seis millones de personas llegaron en una década. Sin embargo, ese aumento brusco escondía una realidad subyacente muy diferente, que era que la población estaba a punto de tocar su límite, con los nacimientos apenas compensando las defunciones.
En estos momentos, y a raíz de la crisis y del colapso en el mercado laboral, los flujos migratorios han tomado otro rumbo, por lo que de ser un país importador de población, España ha pasado a ser un país exportador muy potente, con la consecuencia de que el declive de habitantes que se había frenado en la primera década ahora empieza a acelerarse, y de forma considerable. Es más, la bajada actual no es simplemente coyuntural o cosa de un año raro, sinó que marcará una tendencia que por lo menos durará décadas.
Una consecuencia de ese cambio es que el crecimiento de tendencia de la economía bajará de forma paralela con la población activa. En estos momentos ese impacto apenas se nota debido al alto nivel de población en paro, pero a medio plazo el impacto de una fuerza laboral disminuyendo continuamente se notará de forma importante. A partir de ahora se necesitará cada año un aumento en la productividad simplemente para compensar la pérdida de potencia en la fuerza laboral, y estará por ver si ese aumento anual será suficiente para dar un mínimo de crecimiento positivo de forma sostenida. A pesar de que la mayoría de la ciudadanía y los formuladores de políticas de crecimiento económico todavía no se han dado cuenta, una decisión colectiva tomada hace décadas tal como disminuir la natalidad muy por debajo de niveles necesarios para mantener una población estable y tener un país más pequeño está posiblemente a punto de poner en realidad el sueño de muchos ecologistas: la inauguración de una sociedad de decrecimiento.
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 2 de juny de 2013 en el suplement Dinero
diumenge, 2 de juny del 2013
diumenge, 19 de maig del 2013
Crecimiento, ¿Qué crecimiento?
Leer detenidamente la última entrega de datos económicos relacionados con las economías de la zona euro no es una actividad especialmente alentadora. El estancamiento en todas partes es evidente. Incluso el gigante económico, Alemania, ha sacado una cifra decepcionante, un pequeño 0,1% trimestral, o una tasa anual de un 0,2%. Quizás el golpe sería más fácil de aguantar si se pudiera imaginar que de aquí a un año la situación mejorará, pero la triste realidad es que los últimos indicadores apuntan a un deterioro en los próximos meses, y una segunda mitad del 2013 bastante complicada.
La economía griega cayó un 5,3% anual pero en cierto sentido estamos ya acostumbrados a esas cifras tan escalofriantes del país de Homero y, además, en comparación con la caída de un 7% de hace un año, casi casi se puede notar una tendencia a la mejora. Más sorprendente fue el rendimiento de dos economías normalmente consideradas fuertes, Finlandia y Holanda. Los dos países están en recesión y sus economías ya llevan mucho tiempo contrayéndose. A lo mejor muy pronto el señor Schaüble comenzará a insistir en que sus ministros de finanzas empiecen a asistir a las mismas clases de competitividad que se han puesto en marcha en Bruselas para sus homólogos griegos, italianos, portugueses o españoles.
Pienso que quizás esta situación nos debe llevar una profunda reflexión, una reflexión que va mucho más allá del debate sobre austeridad versus estimulo, o sobre si el BCE está haciendo la política monetaria adecuada. Nuestras sociedades están envejeciendo a tasas sin precedentes en toda la historia. Una gran parte del crecimiento económico del pasado ha venido del crecimiento en la fuerza laboral. España está ya a punto de empezar su largo camino hacia abajo, al igual que toda Europa. En estas circunstancias, del todo nuevas, ¿es realista seguir anhelando el pasado y esperando que las cosas, una vez más, vuelvan a ser como eran? No sería más realista y practico buscar formas más equitativas de distribuir la carga de este ajuste, y no dejar a un trabajador de cada cuatro, o a un joven de cada dos cargar solos con todo el peso?
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 19 de maig de 2013 en el suplement Dinero
La economía griega cayó un 5,3% anual pero en cierto sentido estamos ya acostumbrados a esas cifras tan escalofriantes del país de Homero y, además, en comparación con la caída de un 7% de hace un año, casi casi se puede notar una tendencia a la mejora. Más sorprendente fue el rendimiento de dos economías normalmente consideradas fuertes, Finlandia y Holanda. Los dos países están en recesión y sus economías ya llevan mucho tiempo contrayéndose. A lo mejor muy pronto el señor Schaüble comenzará a insistir en que sus ministros de finanzas empiecen a asistir a las mismas clases de competitividad que se han puesto en marcha en Bruselas para sus homólogos griegos, italianos, portugueses o españoles.
Pienso que quizás esta situación nos debe llevar una profunda reflexión, una reflexión que va mucho más allá del debate sobre austeridad versus estimulo, o sobre si el BCE está haciendo la política monetaria adecuada. Nuestras sociedades están envejeciendo a tasas sin precedentes en toda la historia. Una gran parte del crecimiento económico del pasado ha venido del crecimiento en la fuerza laboral. España está ya a punto de empezar su largo camino hacia abajo, al igual que toda Europa. En estas circunstancias, del todo nuevas, ¿es realista seguir anhelando el pasado y esperando que las cosas, una vez más, vuelvan a ser como eran? No sería más realista y practico buscar formas más equitativas de distribuir la carga de este ajuste, y no dejar a un trabajador de cada cuatro, o a un joven de cada dos cargar solos con todo el peso?
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 19 de maig de 2013 en el suplement Dinero
diumenge, 12 de maig del 2013
Les Preguntes Sense Resposta En L’Afair Bankia
Els aconteciments que han envoltat a Bankia aquesta setmana ens deixa amb moltes preguntes, i amb poques respostes que realment serviexen. Com es, per exemple, que l’Elena Salgado i Miquel Angel Fernandez Ordoñez van deixar que sortes en la bolsa l’any passat un’entitat que tots que en saben alguna cosa de l’estat del sistema financer ja reconeixien que patia greus problemas, i que la decisió fora una fugida per devant. Sabent que gairebé cap inversor institucional tenia ganes de mullar-se comprant accions (encara que depspres de una campanya masiva de xantage patriotic alguns van cedir), com es que el regulador va deixar enganyar a centenars de millers de petits estalviadors (la majoria clients de l’entitat) fent creure que aixó seria una bona inversión.
Ara, per supposat aquests “inversors” es trobaran el valor real dels seus estalvis seriament reduit a la mesura que l’estat es veu forçada de injectar diners en la forma de mes accións, i d’aquesta manera dilluint el valor de les accions anteriors. Ben pensat, l’estalviador espanyol será greument castigat per la crisi, donat que un 75% del seu patrimoni es troba lligat al valor de la vivenda, un valor que no deixa de baixar, i l’altre part esta depositat en accións lligat amb una bolsa que no deixe de tocar nivells cada vegada mes baix.
Seguint el mateix fil, com es que el Sr de Guindos només fa questió de setmanes es va presentar un decret llei per reformar el sistema financer, i ara ha tingut de presentar un altre? I quant de temps fa falta abans de que ens trobarem amb el proper? Clar que cada vegada els bancs esta millor provisionats, pero anem a pas de tortuga, quan les exigencias de l’economia real demanen que anem a pas de llampec.
Una segunda tanda de preguntes ens ve associat amb el nivel real de perdues que es pot esperar de la exposició del sector financer al mon immobiliari, incluint-hi les hipoteques. La veritat es que cada vegada es posa mes detall sobre la taula, pero encara falta abans de que podem mirar el problema en tota la seva magnitud. Despres del fiasco de l’any passat amb els números de déficit de l’estat espanyol, l’incertidud continua sobre els vertitables números dels banks només fa que l’inversor internacional es posa cada vegada mes desconfiat, i ara per ara es recelos de qualsevol numero que sorti d’Espanya. Aixó, senyors, es jugar amb foc en un país que te un pes molt important de deute extern per financiar. Falta aquí claretat i serietat. Per aixó sembla que la Unió Europea esta pressionant amb força per a que Espanya accepti la possibilitat de que un grup de experts externs fan una valoració independent dels balanços dels bancs. L’opinio del Banc de Espanya ja no serveix, ni aixó del ministeri d’economia tampoc. Si no volem que l’Estat Espanyol arrastri tota la zona Euro al abisme necessitem que el sistema financer sigui adequadament provisionat per fer front als anys durs que tenim per devant, encara que necessitem apellar a Europa per conseguir aquests diners. En aquestes circumstancies, no es d’estranyar que molta gent sigui enrabiada, dient que hem de deixar caure els bancs. Jo els entenc, pero disconnec un país modern que no te bancs (incluint-hi Islandia), perque sense bancs no hi ha credit, i sense credit no hi ha feina. Potser a alguns aixó sembla injust, pero es aixi.
Ara bé, tot té un preu. Si l’estat ajuda els bancs, aixó no ha de ser en canvi de res. Com veiem en el cas de Bankia, a la mesura que les entitats estiguin nacionalitzats, els principals perdedors son els accionistas. Llavors, em pregunto si aixó no podría forma part de la resposta a una altre de les preguntes – potser la mes gran - que ens quedem amb necessitat de contestar desde que ens hem enterrat del fiasco de Bankia. I aquesta pregunta es perque hem trigat 5 anys en reconneixer una realitat que per alguns ja era evident en 2007?
L'article que va publicar El Punt Avui el diumenge 12 de maig de 2013 en el suplement l'Economic.
Ara, per supposat aquests “inversors” es trobaran el valor real dels seus estalvis seriament reduit a la mesura que l’estat es veu forçada de injectar diners en la forma de mes accións, i d’aquesta manera dilluint el valor de les accions anteriors. Ben pensat, l’estalviador espanyol será greument castigat per la crisi, donat que un 75% del seu patrimoni es troba lligat al valor de la vivenda, un valor que no deixa de baixar, i l’altre part esta depositat en accións lligat amb una bolsa que no deixe de tocar nivells cada vegada mes baix.
Seguint el mateix fil, com es que el Sr de Guindos només fa questió de setmanes es va presentar un decret llei per reformar el sistema financer, i ara ha tingut de presentar un altre? I quant de temps fa falta abans de que ens trobarem amb el proper? Clar que cada vegada els bancs esta millor provisionats, pero anem a pas de tortuga, quan les exigencias de l’economia real demanen que anem a pas de llampec.
Una segunda tanda de preguntes ens ve associat amb el nivel real de perdues que es pot esperar de la exposició del sector financer al mon immobiliari, incluint-hi les hipoteques. La veritat es que cada vegada es posa mes detall sobre la taula, pero encara falta abans de que podem mirar el problema en tota la seva magnitud. Despres del fiasco de l’any passat amb els números de déficit de l’estat espanyol, l’incertidud continua sobre els vertitables números dels banks només fa que l’inversor internacional es posa cada vegada mes desconfiat, i ara per ara es recelos de qualsevol numero que sorti d’Espanya. Aixó, senyors, es jugar amb foc en un país que te un pes molt important de deute extern per financiar. Falta aquí claretat i serietat. Per aixó sembla que la Unió Europea esta pressionant amb força per a que Espanya accepti la possibilitat de que un grup de experts externs fan una valoració independent dels balanços dels bancs. L’opinio del Banc de Espanya ja no serveix, ni aixó del ministeri d’economia tampoc. Si no volem que l’Estat Espanyol arrastri tota la zona Euro al abisme necessitem que el sistema financer sigui adequadament provisionat per fer front als anys durs que tenim per devant, encara que necessitem apellar a Europa per conseguir aquests diners. En aquestes circumstancies, no es d’estranyar que molta gent sigui enrabiada, dient que hem de deixar caure els bancs. Jo els entenc, pero disconnec un país modern que no te bancs (incluint-hi Islandia), perque sense bancs no hi ha credit, i sense credit no hi ha feina. Potser a alguns aixó sembla injust, pero es aixi.
Ara bé, tot té un preu. Si l’estat ajuda els bancs, aixó no ha de ser en canvi de res. Com veiem en el cas de Bankia, a la mesura que les entitats estiguin nacionalitzats, els principals perdedors son els accionistas. Llavors, em pregunto si aixó no podría forma part de la resposta a una altre de les preguntes – potser la mes gran - que ens quedem amb necessitat de contestar desde que ens hem enterrat del fiasco de Bankia. I aquesta pregunta es perque hem trigat 5 anys en reconneixer una realitat que per alguns ja era evident en 2007?
L'article que va publicar El Punt Avui el diumenge 12 de maig de 2013 en el suplement l'Economic.
dissabte, 11 de maig del 2013
Crisi, Quina Crisi?
El món s’ha tornat una mica confós. De cop i volta sembla que tot són bones notícies. La prima de risc ha baixat i Espanya està més lluny que mai de necessitar un rescat per part de la Unió Europea. Mentrestant, un economista darrere l’altre surt a l’escenari per declarar que malgrat la dificultat dels propers dos o tres anys, l’economia espanyola està en la senda de la recuperació.
Em sap greu, però aquesta és una conclusió que trobo difícil d’acceptar. El que jo veig al meu voltant està més a prop d’un malson que d’un ambient prometedor. L’atur està al 27%, el preu del habitatge segueix baixant, i cada vegada són més els joves que marxen del país.
I més enllà del problema de la manca de dades macroeconòmiques per justificar la tesis del retorn a creixement, em sobta que s’utilitzin arguments de l’estil “les economies sempre tornen a créixer, oi que sí?”
Moltes vegades he encès la televisió i m’he trobat una persona explicant que necessitem una estratègia per facilitar la recuperació econòmica per sortir de la crisi. Però què vol dir la paraula “recuperar”? De fet, estem segurs que estem en una crisi o potser ens trobem en el que alguns anomenen una nova normalitat?
Recuperar significa tornar a trobar alguna cosa que hem perdut, però segurament tots estarem d’acord que la clima que existia abans de 2007 era simplement insostenible. Potser no es parla de recuperar per referir-se a això sinó que es refereix a tornar a tenir una taxa de creixement positiu. És possible, però no està garantit que això passi. Però les persones que usen aquesta paraula, es conformarien amb una taxa anual de creixement del 0,5% durant la propera dècada?
Segur que no. Però potser aquestes persones no són gaire realistes, perquè les nostres societats estan envellint, les forces laborals ja no creixeran molt més i de fet en algun moment començaran a baixar, com ja està passant ara al Japó. Per això és possible que algun dia arribem al paradís de molts ecologistes i les economies deixaran de créixer i es començaran a contraure, per sempre.
És exagerat pensar que sempre necessitem més, i més, i més. El que necessitem són societats estables i sostenibles, capaces de garantir el nivell de benestar social que necessitaran el número creixent de gent gran, per difícil que sembli. Societats capaces de mirar-se al mirall i reconèixer els veritable problemes als que s’enfronten i desenvolupar estratègies adequades al moment històric que vivim. Estratègies que no són basades en fantasies sobre un món que no tornarà a ser mai més com abans. El que estic reivindicant és que això no és una crisi en el sentit en que solem utilitzar aquesta paraula, sinó que és la nova realitat, una nova forma de enfrontar els reptes de la vida. El problema és saber si estem progressant adequadament en aquest aspecte, i la resposta és segurament que no.
Dir que les societats desenvolupades no tornaran mai a viure taxes de creixement com els viscut abans de 2007 no és el mateix que dir que no hi ha res a fer. Una taxa d’atur d’un 27,2% és una barbaritat a qualsevol lloc. Un país que té escassetat de joves i que deixa marxar els més preparats no està fent la feina que ha de fer.
Dir que les coses han canviat és com dir que mentre abans taxes d’atur d’un 5% eren normals a tot arreu (fora d’Espanya), ara per ara entre un 8% i un 10% es gairebé inevitable. Però llavors cal acceptar que en Espanya les coses s’han fet molt malament. Abans, en el 2007 o el 2008, altres polítiques eren factibles (la devaluació interna, per exemple) però no es varen considerar necessàries i ara és massa tard, perquè una cosa és permetre que l’atur pugi a nivells astronòmics i l’altre és fer-lo baixar amb taxes de creixement amb prou feines perceptibles.
Sòcrates va explicar que saber el que no sabies era una mena de coneixement. Aquest tipus de coneixement no soluciona problemes però sí que obre ments i permet entreveure solucions. Reconèixer que no hi haurà recuperació econòmica en el sentit clàssic de la expressió i que no podem sortir d’una crisi que no existeix en la forma que molts ho plantegen no crearà llocs de treball, però sí que ens permetria tenir un debat que s’ubica en el món real. Això sí ens facilitaria la possibilitat de buscar mesures adaptades als problemes que realment patim. Un home o una dona de 60 anys no pot de forma realista començar a fer preparatius per participar a les properes olimpíades, però si que es pot plantejar dedicar els seus esforços a aprendre a viure i contribuir dignament en la societat en que viu.
L'article que va publicar el Diari de Girona el dissabte 11 de maig de 2013 en el suplement Economia i Empresa
Em sap greu, però aquesta és una conclusió que trobo difícil d’acceptar. El que jo veig al meu voltant està més a prop d’un malson que d’un ambient prometedor. L’atur està al 27%, el preu del habitatge segueix baixant, i cada vegada són més els joves que marxen del país.
I més enllà del problema de la manca de dades macroeconòmiques per justificar la tesis del retorn a creixement, em sobta que s’utilitzin arguments de l’estil “les economies sempre tornen a créixer, oi que sí?”
Moltes vegades he encès la televisió i m’he trobat una persona explicant que necessitem una estratègia per facilitar la recuperació econòmica per sortir de la crisi. Però què vol dir la paraula “recuperar”? De fet, estem segurs que estem en una crisi o potser ens trobem en el que alguns anomenen una nova normalitat?
Recuperar significa tornar a trobar alguna cosa que hem perdut, però segurament tots estarem d’acord que la clima que existia abans de 2007 era simplement insostenible. Potser no es parla de recuperar per referir-se a això sinó que es refereix a tornar a tenir una taxa de creixement positiu. És possible, però no està garantit que això passi. Però les persones que usen aquesta paraula, es conformarien amb una taxa anual de creixement del 0,5% durant la propera dècada?
Segur que no. Però potser aquestes persones no són gaire realistes, perquè les nostres societats estan envellint, les forces laborals ja no creixeran molt més i de fet en algun moment començaran a baixar, com ja està passant ara al Japó. Per això és possible que algun dia arribem al paradís de molts ecologistes i les economies deixaran de créixer i es començaran a contraure, per sempre.
És exagerat pensar que sempre necessitem més, i més, i més. El que necessitem són societats estables i sostenibles, capaces de garantir el nivell de benestar social que necessitaran el número creixent de gent gran, per difícil que sembli. Societats capaces de mirar-se al mirall i reconèixer els veritable problemes als que s’enfronten i desenvolupar estratègies adequades al moment històric que vivim. Estratègies que no són basades en fantasies sobre un món que no tornarà a ser mai més com abans. El que estic reivindicant és que això no és una crisi en el sentit en que solem utilitzar aquesta paraula, sinó que és la nova realitat, una nova forma de enfrontar els reptes de la vida. El problema és saber si estem progressant adequadament en aquest aspecte, i la resposta és segurament que no.
Dir que les societats desenvolupades no tornaran mai a viure taxes de creixement com els viscut abans de 2007 no és el mateix que dir que no hi ha res a fer. Una taxa d’atur d’un 27,2% és una barbaritat a qualsevol lloc. Un país que té escassetat de joves i que deixa marxar els més preparats no està fent la feina que ha de fer.
Dir que les coses han canviat és com dir que mentre abans taxes d’atur d’un 5% eren normals a tot arreu (fora d’Espanya), ara per ara entre un 8% i un 10% es gairebé inevitable. Però llavors cal acceptar que en Espanya les coses s’han fet molt malament. Abans, en el 2007 o el 2008, altres polítiques eren factibles (la devaluació interna, per exemple) però no es varen considerar necessàries i ara és massa tard, perquè una cosa és permetre que l’atur pugi a nivells astronòmics i l’altre és fer-lo baixar amb taxes de creixement amb prou feines perceptibles.
Sòcrates va explicar que saber el que no sabies era una mena de coneixement. Aquest tipus de coneixement no soluciona problemes però sí que obre ments i permet entreveure solucions. Reconèixer que no hi haurà recuperació econòmica en el sentit clàssic de la expressió i que no podem sortir d’una crisi que no existeix en la forma que molts ho plantegen no crearà llocs de treball, però sí que ens permetria tenir un debat que s’ubica en el món real. Això sí ens facilitaria la possibilitat de buscar mesures adaptades als problemes que realment patim. Un home o una dona de 60 anys no pot de forma realista començar a fer preparatius per participar a les properes olimpíades, però si que es pot plantejar dedicar els seus esforços a aprendre a viure i contribuir dignament en la societat en que viu.
L'article que va publicar el Diari de Girona el dissabte 11 de maig de 2013 en el suplement Economia i Empresa
diumenge, 5 de maig del 2013
Relájense, que no hay prisa!
2013 quizás entrará en la historia como el año del gran baño de relax colectivo, o como mínimo así lo parece. Relajamos los límites de déficit, relajamos la prima de riesgo, e incluso relajamos la dependencia del país con respecto a las importaciones. Ay, qué alivio, después de lo estresante que fue el año 2012, con sus pruebas de estrés al sistema financiero, sus temores por un rescate inminente y sus altas tensiones en los mercados financieros. Y por si todo eso no fuera suficiente, también nos dicen que nuestros desequilibrios externos están corrigiéndose, que las exportaciones van super bien y que la economía española nunca ha sido tan competitiva. Qué maravilla estamos presenciando! Esa tranquilidad externa nos da una paz interna tremenda, un tiempo para reflexionar y hacer planes para el futuro.
Y qué futuro nos espera si escuchamos las palabras de los Ministros de Guindos y Montoro en su presentación de las perspectivas económicas del gobierno !! Un cuadro macroeconómico muy prometedor, con el paro bajado ya a sólo un 25% en 2016. Quien sabe, quizás alcanzaremos el reto de un 20% llegado el 2020.
Pero a pesar de este alud de buenas noticias no puedo quitarme de encima una cierta e inquietante preocupación. ¿Eso de relajar los objetivos de déficit no implicará más deuda? ¿Quién la pagará? ¿Cómo? Según el FMI la deuda española puede llegar al 110% del PIB en el año 2018. Mejor cifra seguramente que la de Italia, que a esas alturas puede fácilmente haber atravesado el linde del 150%. Ahora empiezo a entender porque el plan del Banco Central de Japón resulta tan interesante. Quizás han inventado un sistema para no pagar la deuda nunca, por lo que esas preocupaciones mías no tendrían fundamento.
Pero si no es así, y los japoneses no consiguen alcanzar la velocidad de escape necesaria para hacer desaparecer su deuda, ¿que pasará luego con las primas de riesgo en los países del sur de Europa? Pero hombre, ¿qué dices? Eso no sería antes del año 2014 como muy pronto, y de esas cosas sólo se interesan los futurólogos. Que duerman tranquilos, que será….. será.
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 5 de maig de 2013 en el suplement Dinero
Y qué futuro nos espera si escuchamos las palabras de los Ministros de Guindos y Montoro en su presentación de las perspectivas económicas del gobierno !! Un cuadro macroeconómico muy prometedor, con el paro bajado ya a sólo un 25% en 2016. Quien sabe, quizás alcanzaremos el reto de un 20% llegado el 2020.
Pero a pesar de este alud de buenas noticias no puedo quitarme de encima una cierta e inquietante preocupación. ¿Eso de relajar los objetivos de déficit no implicará más deuda? ¿Quién la pagará? ¿Cómo? Según el FMI la deuda española puede llegar al 110% del PIB en el año 2018. Mejor cifra seguramente que la de Italia, que a esas alturas puede fácilmente haber atravesado el linde del 150%. Ahora empiezo a entender porque el plan del Banco Central de Japón resulta tan interesante. Quizás han inventado un sistema para no pagar la deuda nunca, por lo que esas preocupaciones mías no tendrían fundamento.
Pero si no es así, y los japoneses no consiguen alcanzar la velocidad de escape necesaria para hacer desaparecer su deuda, ¿que pasará luego con las primas de riesgo en los países del sur de Europa? Pero hombre, ¿qué dices? Eso no sería antes del año 2014 como muy pronto, y de esas cosas sólo se interesan los futurólogos. Que duerman tranquilos, que será….. será.
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 5 de maig de 2013 en el suplement Dinero
diumenge, 21 d’abril del 2013
El A-B-E de la Economía
Hay un nuevo fenómeno dando la vuelta a los mercados del mundo. Se llama “Abenomics” en referencia al nombre del primer ministro Japonés Shinzo Abe y la política que está implementando bajo su tutela el Banco de Japón. En las mismas palabras de Mariano Rajoy la semana pasada “El banco central de Japón acaba de tomar una decisión que es un cambio muy importante de sus políticas”. A continuación decía, “creo que en Europa, y entre todos, debemos plantearnos si el BCE debe tener las mismas competencias que todos los bancos centrales del mundo o las que tiene ahora. Habrá que hablar de este tema. Estamos en un momento decisivo”.
Pero ¿en que precisamente consiste este cambio importante que acaba de implementar el Banco de Japón? El país Asiático esta sufriendo un problema de caída de precios importante, es decir una deflación, desde hace casi veinte años. Hay un consenso creciente de que esta situación tiene como raíz el envejecimiento y la contracción de su fuerza laboral debido a la baja natalidad que ha experimentado el país durante décadas.
Esta caída de precios tiene consecuencias económicas importantes porque hace que la deuda suba como porcentaje del PIB. Entonces el Banco de Japón ha tomado la determinación de dar la vuelta a esta situación intentando producir un inflación anual de un 2%. La forma de conseguir este objetivo es imprimiendo dinero en suficiente cantidades como para bajar el valor del yen; no una sola vez pero continuadamente, año tras año.
Esta política es extremadamente peligrosa, como acaba de advertir el inversor multi millonario George Soros, debido a que puede generar la expectativa de los japoneses de la calle de una pérdida constante del valor de su dinero. Este hecho podría provocar una huida de dinero del país a un ritmo fuera de control, hundiendo totalmente la moneda. Como dice el primer ministro español, estamos delante de un momento decisivo en la historia moderna.
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 21 de abril de 2013 en el suplement Dinero
Pero ¿en que precisamente consiste este cambio importante que acaba de implementar el Banco de Japón? El país Asiático esta sufriendo un problema de caída de precios importante, es decir una deflación, desde hace casi veinte años. Hay un consenso creciente de que esta situación tiene como raíz el envejecimiento y la contracción de su fuerza laboral debido a la baja natalidad que ha experimentado el país durante décadas.
Esta caída de precios tiene consecuencias económicas importantes porque hace que la deuda suba como porcentaje del PIB. Entonces el Banco de Japón ha tomado la determinación de dar la vuelta a esta situación intentando producir un inflación anual de un 2%. La forma de conseguir este objetivo es imprimiendo dinero en suficiente cantidades como para bajar el valor del yen; no una sola vez pero continuadamente, año tras año.
Esta política es extremadamente peligrosa, como acaba de advertir el inversor multi millonario George Soros, debido a que puede generar la expectativa de los japoneses de la calle de una pérdida constante del valor de su dinero. Este hecho podría provocar una huida de dinero del país a un ritmo fuera de control, hundiendo totalmente la moneda. Como dice el primer ministro español, estamos delante de un momento decisivo en la historia moderna.
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 21 de abril de 2013 en el suplement Dinero
diumenge, 7 d’abril del 2013
La racionalidad de lo irracional
Esta semana el corresponsal del Financial Times, Wolfgang Munchau, ha dado lugar a lo que se puede caracterizar como un debate de mucho ruido y pocas nueces. Concretamente el periodista ha insinuado que el estado de salud del sistema financiero español no es del todo bueno. Eso en principio no tendría que haber provocado más respuesta que una muestra de no conformidad, pero ha ido más lejos y ha dicho que en los países del sur de Europa los impedimentos para una hipotética salida de la zona euro son "sorprendentemente" bajos, por lo que con el tiempo puede convertirse en algo "racional", desde el punto de vista económico, plantearse la salida de la zona euro.
Discrepo con Munchau, no por lo que ha dicho sobre el sistema bancario español, pero por su estimación del listón de dificultad que impone sobre las consecuencias de la salida. Creo que es evidente que España hoy en día no tendría los problemas que tiene si no hubiese adoptado nunca la moneda única. Pero de esto a decir que el coste de la salida no sería muy grande es un salto que va más allá de nuestra capacidad de cálculo. Sería algo así como decir: “ójala que no me hubiera casado con esta persona”, una vez ya estás casado. Peor aún si dicha persona tiene hijos, los cuales tenemos en el caso de la moneda única en forma de deudas compartidas. Así que de la misma manera que una persona no puede simplemente renunciar a la herencia de sus decisiones personales, los ciudadanos de un país no pueden desprenderse airosamente de las consecuencias de las decisiones de sus gobiernos.
La realidad es que nadie puede hacer el cálculo de coste real del hecho de deshacer el euro, por lo tanto sería un salto al vacío y sobretodo no sería una decisión basada en un cálculo racional.
Otra cuestión diferente sería la posibilidad de que un país tomara la decisión de salir del euro por razones irracionales, simplemente porque sus ciudadanos no pudieran más con los sacrificios que se les exigieran. Esto sí que lo vería factible, y mirando a países como Grecia o Italia pienso que los niveles de irracionalidad necesaria para dar este salto están cada día más presentes.
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 7 de abril de 2013 en el suplement Dinero
Discrepo con Munchau, no por lo que ha dicho sobre el sistema bancario español, pero por su estimación del listón de dificultad que impone sobre las consecuencias de la salida. Creo que es evidente que España hoy en día no tendría los problemas que tiene si no hubiese adoptado nunca la moneda única. Pero de esto a decir que el coste de la salida no sería muy grande es un salto que va más allá de nuestra capacidad de cálculo. Sería algo así como decir: “ójala que no me hubiera casado con esta persona”, una vez ya estás casado. Peor aún si dicha persona tiene hijos, los cuales tenemos en el caso de la moneda única en forma de deudas compartidas. Así que de la misma manera que una persona no puede simplemente renunciar a la herencia de sus decisiones personales, los ciudadanos de un país no pueden desprenderse airosamente de las consecuencias de las decisiones de sus gobiernos.
La realidad es que nadie puede hacer el cálculo de coste real del hecho de deshacer el euro, por lo tanto sería un salto al vacío y sobretodo no sería una decisión basada en un cálculo racional.
Otra cuestión diferente sería la posibilidad de que un país tomara la decisión de salir del euro por razones irracionales, simplemente porque sus ciudadanos no pudieran más con los sacrificios que se les exigieran. Esto sí que lo vería factible, y mirando a países como Grecia o Italia pienso que los niveles de irracionalidad necesaria para dar este salto están cada día más presentes.
L'article que va publicar La Vanguardia el diumenge 7 de abril de 2013 en el suplement Dinero
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